
Ella mira su reloj que marca las 7:25 de la tarde, pensando en lo tarde de su salida, casi deja un zapato junto a la máquina de trabajo, alcanza a ponerselo y separa su bolsa del resto de las demás. Corre a checar su tarjeta de entrada y salida. Tiene solo un par de horas para econtrarse con él.
Extrae con sutileza el polvo pond´s para poder mirar por el espejo, la trayectoría de su labial rojo intenso, recorriendo el trazo diminuto de sus labios, contempla con tristeza sus ojos un tanto rojos y siente que su belleza no está completa.
Llega a la parada corriendo y ahí parado en el otro lado de la acera, está su bello espécimen masculino, él no parece emocionado, masca goma para distraerse en algo. Ella está segura de que es el hombre de su vida, por él ni siquiera se asomará la posibilidad de integrarla a su entorno vital.
Se miran, lo abraza, pero no hay palabras, él no quiere decirlas piensa en lo absurdas y peligrosas que podrían ser. Ella se siente adorada, define la humedad de las bocas unidas, como la mejor palabra de unión. Ella busca los brazos de su amado. El piensa que la chica no besa tan bien.
Y entonces? -pregunta él-
Un tímido sí - responde ella- y abordan una micro, ella espera la mano de él, pero ya no quedan lugares juntos. Así que él se sienta junto a una chica que también masca goma. Mientras la amada es empujada por la oleda de personas hasta el final del microbus. El va perdido en el escote de su vecina y se han pasado un par de calles. El grita a Ella que se bajé y de un salto están en la banqueta.
Ella lo toma de la mano y caminan varias calles. Así entran a una vecindad de antaño, el amante se concentra en buscar una llave del departamento que le han intercambiado por una dosis variada de licores.
La cama está al fondo, ella piensa en huir, pero la destreza del amante la incapacita desde las piernas hasta el cerebro de cualquier acción contraria. No se resiste. Pero piensa por fragmentos de tiempo, que tendrá que inventar turnos extras. En eso piensa cuando todo termina. El se va hacia el baño, mientras ella recoge poco a poco el caos de su ropa y de su vida. No está feliz pero lo ama. Mientra él, placidamente hojea una revista porno y contempla decepcionado su mala fortuna por no tener una chica de revista.
Salen separados, no hay manos juntas y así retrocen las calles que caminaron para llegar.
Esa te deja - dice él- cuando llegan a la parada de autobuses.
Te amo -le contesta ella- si.-balbulce él-
El se olvida de ella, no habrá mañanas
que lo hagan buscarla.
Mientras ella va viajando en microbus
con la certeza del nombre
que llevará su hijo.
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