jueves, julio 13, 2006

X


No es necesario que me digas
tu nombre,
no me interesa saber
cual es tu profesión,
si eres hombre de familia
o te vas a casar mañana,
tienen un efecto nulo
de importancia.

No me cuentes de tus
sueños,
ni de tus aficiones,
nada quiero saber
de tus dolores
y tus pesares,

Mi interés sobre ti
recae en la destreza
de tus manos,
de la fortaleza entre tus piernas,
en la inteligencia de tus labios,

Y solo por las dudas
deja tu número telefónico
anotado,
en cualquier lugar,
por si acaso necesitará
desinteresarme contigo.

POETA

PARA ALEX
¿Dondé crecen tus palabras?
en tus sueños,
en tus manos,
en la lluvia que
alberga tus ojos,
en la cima de las montañas,
en el encanto con que
moldeas los cuerpos,
en los vinos que recorren tu garganta.
En la profundidad de tus mares,
En el nido del entendimiento.

¿Donde poeta?
Encuentro tus raíces.

TEDIO


Y sí.
Fué el agotamiento
del discurso
el exceso de compromisos
que te persiguen
La monotonía de dos horas
un día por semana

Y sí.
Fueron también
la pérdida de mis fantasías
la ausencia de novedades
el desperdicio de miradas
el desgaste de intensidad
el engaño de las palabras
La certeza de tus movimientos
y tus miradas
los que provocaron el
cansancio.

Pero agradezco
los miles de segundos
en que vacíe
mi tedío

en tí.

SARAI y PANCHO


Plácidamente él se acurruca sobre el hombro de ella y la toma delicadamente por la cintura. Quieren tener una foto de recuerdo y verse más tarde por Tv. Tratan de memorizar el canal y aunque en su casa no podrán admirarse, buscarán a las 9 pe eme un lugar donde reflejarse.
Ellos se van así, ambos y solos como siempre. La sonrisa de ella es maravillosa, como la de una artista.
Su sonrisa es una ventana.
Dice llamarse Saraí aunque no sabe como se escribe. El ama a Saraí, pero tampoco sabe escribir su nombre, ni el de ella. Saraí le dice Pancho. Pancho García dice él; mientras saca de su mochila una libreta profesional con un forro metálico de muñequitos, cubierta por un nylon.

Han pedido un lapicero con la que esto escribe y han extendido las hojas blancas y abandonadas. Solicitan entonces ver su nombre sobre esas hojas. Un nombre por cada hoja , en letras grandes. SARAI....PANCHO. El García abajo, en otro renglón y pequeño.

Y en otra hoja Pancho escribe 26, el número de canal donde serán proyectados a la fama, a las nueve pe eme le recuerda Saraí.

Saraí sonríe y promete a Pancho que estará ahí, para recordarle si acaso olvida el canal.
Y se van felices con esa sonrisa que irán a encerrar al hospital psiquiatrico de donde han salido para celebrar el 14 de febrero.

miércoles, julio 12, 2006

EL BREVE AMOR


Ella mira su reloj que marca las 7:25 de la tarde, pensando en lo tarde de su salida, casi deja un zapato junto a la máquina de trabajo, alcanza a ponerselo y separa su bolsa del resto de las demás. Corre a checar su tarjeta de entrada y salida. Tiene solo un par de horas para econtrarse con él.
Extrae con sutileza el polvo pond´s para poder mirar por el espejo, la trayectoría de su labial rojo intenso, recorriendo el trazo diminuto de sus labios, contempla con tristeza sus ojos un tanto rojos y siente que su belleza no está completa.
Llega a la parada corriendo y ahí parado en el otro lado de la acera, está su bello espécimen masculino, él no parece emocionado, masca goma para distraerse en algo. Ella está segura de que es el hombre de su vida, por él ni siquiera se asomará la posibilidad de integrarla a su entorno vital.
Se miran, lo abraza, pero no hay palabras, él no quiere decirlas piensa en lo absurdas y peligrosas que podrían ser. Ella se siente adorada, define la humedad de las bocas unidas, como la mejor palabra de unión. Ella busca los brazos de su amado. El piensa que la chica no besa tan bien.

Y entonces? -pregunta él-
Un tímido sí - responde ella- y abordan una micro, ella espera la mano de él, pero ya no quedan lugares juntos. Así que él se sienta junto a una chica que también masca goma. Mientras la amada es empujada por la oleda de personas hasta el final del microbus. El va perdido en el escote de su vecina y se han pasado un par de calles. El grita a Ella que se bajé y de un salto están en la banqueta.
Ella lo toma de la mano y caminan varias calles. Así entran a una vecindad de antaño, el amante se concentra en buscar una llave del departamento que le han intercambiado por una dosis variada de licores.
La cama está al fondo, ella piensa en huir, pero la destreza del amante la incapacita desde las piernas hasta el cerebro de cualquier acción contraria. No se resiste. Pero piensa por fragmentos de tiempo, que tendrá que inventar turnos extras. En eso piensa cuando todo termina. El se va hacia el baño, mientras ella recoge poco a poco el caos de su ropa y de su vida. No está feliz pero lo ama. Mientra él, placidamente hojea una revista porno y contempla decepcionado su mala fortuna por no tener una chica de revista.
Salen separados, no hay manos juntas y así retrocen las calles que caminaron para llegar.
Esa te deja - dice él- cuando llegan a la parada de autobuses.
Te amo -le contesta ella- si.-balbulce él-
El se olvida de ella, no habrá mañanas

que lo hagan buscarla.

Mientras ella va viajando en microbus
con la certeza del nombre
que llevará su hijo.