lunes, junio 12, 2006

INSTANTES

La bruma matutina impedía el encuentro. Eran solo centímetros físicos, pero una larguísima distancia interna. La noche anterior habían compartido los tragos, los amigos, las palabras; la triste aceptación de la cercanía los seguía alejando. No había motivo para estar juntos, jadeando perdones y pidiendo placeres. No había motivos; la música no cumplió su función de acompañarlos, de acoplarlos. Las bocinas dejaron de sonar y solo después, el sonido continuó. Afuera autos iban y seguían yendo constantes hacia alguna parte. Adentro sonaba caótico. La mañana no paraba de anunciarse. El sueño se recortó millones de segundos. La noche seguía intacta. El corazón estaba cansado. Y adentro se compartían los lamentos de una noche juntos. Esperando volver a ser solo amigos.

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